¿TÚ DE QUÉ SUFRES,DE CINTILLA ILIOTIBIAL O RODILLA DEL CORREDOR?

¿TÚ DE QUÉ SUFRES,DE CINTILLA ILIOTIBIAL O RODILLA DEL CORREDOR?

Bajo el popular nombre de Rodilla del Corredor se esconde una alteración de la rodilla de las más frecuentes en el mundo “runner”, y de características más complejas a la hora de ser tratada, y no es otra que la patología de la cintilla iliotibial.
 

¿Qué es?
Es una afectación que se caracteriza por un dolor intenso y agudo en la cara lateral externa de la rodilla, que asimismo puede generar dolor a lo largo de todo el muslo, hasta la región lateral de la cadera, a nivel del trocánter.
La aparición del dolor es gradual, y no suele hacer daño inmediatamente al empezar la sesión de entrenamiento, si no que aparece a los pocos minutos, impidiendo que se pueda continuar la carrera habitualmente. A ritmos bajos hay mayor tiempo de contacto o de fricción (entre el cóndilo lateral del fémur y la cintilla iliotibial), y esa puede ser una causa de que sea más frecuente en trabajos o entrenos de bajo ritmo. Asimismo también es frecuente que duela más cuando corremos en bajada.
El músculo TFL o tensor de la fascia lata recorre el lateral del muslo por su cara externa y va desde la cadera, en la región iliaca externa, hasta insertarse a nivel de la rodilla entre la tibia (en el denominado tubérculo de Gerdi) y el peroné, mediante la ya repetida banda o cintilla iliotibial. La afectación en sí consiste en una fricción de la cintilla con el cóndilo externo femoral que produce una irritación de la porción distal del músculo tensor de la fascia lata en su trayecto más distal, y que genera un dolor agudo muy incómodo que comúnmente impide la actividad deportiva.
En la exploración lo normal es que encontremos una palpación dolorosa en toda la región lateral del muslo, especialmente a nivel lateral de la rodilla y de la cadera, aunque si nos apretamos fuerte a lo largo del trayecto muscular también puede ser doloroso, puesto que los denominados “puntos gatillo” del TFL estarán activos. Sólo el tercio proximal del TFL se puede considerar como un vientre muscular puro y duro, y los dos tercios más distales tienen una contextura más rígida, más tendinosa, de ahí su denominación de banda iliotibial.
Debemos asesorarnos por un buen profesional de la salud para que nos diferencie la afectación de la banda iliotibial de rodilla de otras muy distintas y con evolución y tratamiento también diferenciado, como pueden ser una afectación del menisco externo, una lesión condral o una tendinopatía del bíceps femoral, entre otras.

¿Por qué duele?
No hay una causa única del dolor a este nivel, actualmente diríamos que su causa es multifactorial. Podemos encontrarnos con un desequilibrio muscular entre la musculatura adductora y abductora de la cadera (NO CONFUNDIR!), también puede ser causada por un varo de rodilla (ésta es una alteración en la morfología de la rodilla, en la que aparentemente “se va hacia fuera”).
Puede ser también debido a una excesiva pronación del pie (el pie cae hacia dentro), que implica una rotación interna tibial y de cadera que puede provocar un trabajo en excéntrico del TFL, aunque también puede ser por una excesiva supinación del pie (el pie apoya en exceso por la región del quinto dedo), que provoque una sobrecarga en el compartimento externo de la rodilla, digamos que se “abriría”. En cualquiera de los casos, es importante una revisión con el podólogo para tratar cualquiera de estas causas.
La asimetría o diferencia en la longitud de las piernas es algo que TODOS tenemos, pero en muy pequeña escala. Digamos que tener una diferencia de 1,2 o 3 mm puede ser normal para todos nosotros. También tenemos un brazo distinto al otro, un pulmón más grande… en definitiva, un hemicuerpo es distinto al otro. Pero si la diferencia de longitud de las piernas es importante, ésta puede generar una alteración en la distribución de las cargas, y por ende provocar una sobrecarga del compartimento externo. Iría muy unido a la revisión del podólogo.
Debilidad de los abductores. La musculatura aductora es la de la cara interna de la pierna, la encargada de “cerrar” las piernas; la abductora es la de la región externa del muslo, la encargada de “abrir” las piernas. En la musculatura abductora principalmente nos encontramos con el TFL y el glúteo medio, que son muy importantes tanto para la abducción como para dar estabilidad a la cadera en carga, en los apoyos, en el impulso…etc. Si la musculatura abductora está débil o poco trabajada se puede producir una insuficiencia de la misma que provoque una sobrecarga muscular y termine en dolor o lesión.
Quede claro que notar un músculo o una región “dura” no quiere decir que esté fuerte. Aplicado al caso, nos podríamos encontrar con un TFL o banda iliotibial muy tensa que no tiene porque ser muy fuerte. Puede ser una reacción de hipertono a modo de protección, y también podría ser debido a un acortamiento de la banda y de la cadena muscular. Por lo tanto, ejercicios para trabajar el glúteo medio y el CORE serán muy importantes tanto para tratar como para prevenir lesiones a este nivel.
En otro apartado incluiríamos el tema del calzado… que hay que relacionar muy bien con el apoyo del runner. Qué eres, ¿pronador? ¿supinador? ¿neutro? Quién te lo ha dicho!!??
La valoración del tipo de apoyo, huella, llamadlo como queráis… debe ser hecha por un profesional de la salud. Y si es necesaria una valoración para llevar plantillas correctoras o no, debe ser revisado por un podólogo! A partir de ahí, además del apoyo será muy importante que la zapatilla de correr tenga un drop que amortigüe bien el impacto, que nos ayude a absorber cargas para que la articulación reciba menos cantidad de carga, de impacto. Por el contrario si el drop es demasiado pronunciado, y nos encontramos con que provoca una elevación del talón, éste también puede provocar algún tipo de patología por acortamiento de cara posterior de las piernas u otras alteraciones por distribución de carga, por ejemplo.
En cuanto al entrenamiento, una correcta distribución de cargas, organizada, y RESPETADA por parte del atleta debería ser suficiente para controlar la aparición de dolores, combinándose con mantener un cuidado del atleta, visitando a su mecánico, el fisioterapeuta. No entraremos en el entrenamiento porque aquí no procede ni es nuestro objetivo.
Sí cabe decir que en la vuelta al entrenamiento, debe respetarse una progresión. Lo normal será que durante el proceso más agudo, más doloroso de la lesión, trataremos de quitar el máximo volumen de impacto posible, trasladando estos entrenamientos a un terreno sin impacto. Este trabajo sin impacto y en movimiento cíclico debería ayudarnos a disminuir la fricción de la rodilla, mientras mantenemos la condición del sistema aeróbico y muscular. A medida que la lesión mejore, pasaremos a trabajar en elíptica, y poco a poco la iremos combinando con trabajo con impacto, siempre guiado por el fisioterapeuta que estará en contacto con el entrenador, para terminar volviendo al entrenamiento de forma normal. Esta vuelta al entrenamiento siempre combinará el trabajo aeróbico puramente dicho con trabajo de compensación mediante ejercicio terapéutico guiado.
 

¿Cómo se trata?
El tratamiento de esta lesión abarca distintos ámbitos, tratados al detalle en el próximo post ¿Qué puedes y qué debes hacer ante la rodilla del corredor?, y se destacan:

Valoración
Valorar cuál es o cuáles son las causas de la aparición de la lesión, puesto que ya se ha comentado que puede ser multifactorial. Es el apartado clave. Si decidimos hacer un tratamiento “por inercia”, porque siempre es lo mismo…etc. tenemos muchos números de fracasar. Cada caso es único.

Masaje
Descargar a nivel de TFL y glúteo medio principalmente, para relajar las estructuras, aunque también deberá revisarse los isquiosurales y el cuádriceps sobretodo.

Terapia Manual
Debemos liberar la articulación de la cadera, así como movilizar el peroné respecto la tibia para descartar posibles bloqueos articulares que alteren la mecánica funcional articular.

Fibrólisis diacutánea
Los conocidos “ganchos”. Puede ser una herramienta importante para ayudar a liberar tensiones de la banda iliotibial.

Estiramientos
Elastificar bien todo el compartimento externo del muslo y pierna para contrarestar los aumentos de tensión que genera el cuerpo a modo de protección.

Ejercicio terapéutico
En la valoración determinaremos si existen déficits a nivel muscular en la región externa del muslo. Pero también lo haremos en otras regiones de la pierna y muslo, puesto que déficits en otros grupos musculares también alterarán la mecánica funcional. En cualquier caso, trabajaremos siempre el glúteo medio y tensor de la fascia lata, que combinaremos con ejercicios de CORE.

Corrección técnica
Analizaremos la técnica de la marcha y de la carrera para valorar si existe alguna alteración. Corregiremos también la técnica de sentadilla, evitando sobretodo que la rodilla se desplace hacia dentro, mediante control de glúteo medio.

Vendaje neuromuscular
La correcta colocación del kinesiotape, ayudará a reducir tensiones o a relajar el exceso de tono muscular de la región externa de la rodilla principalmente. A su vez también puede ser utilizado para estimular la activación y trabajo muscular de grupos agonistas que van a “descargar” el TFL y ayudar a proteger la rodilla.


Se pueden aplicar también medidas de electroterapia, pero nosotros basamos todo nuestro trabajo en terapia manual y ejercicio por parte del paciente.

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